miércoles 7 de enero de 2026

Venezuela y el diluvio de Donald Trump

Lima (Prensa Latina) "Después de mí, el diluvio" (en francés: Après moi, le déluge) es una recordada frase que representa la indiferencia total ante el caos que se avecina. Se le atribuye a Luis XV, legendario monarca de Francia, quien aludiera a lo que ocurriría en el país galo luego de su muerte y después de la Revolución de 1789.

Por Gustavo Espinoza M.*

Colaborador de Prensa Latina

Por lo general, la frase se usa en referencia a la opción de líderes a los que no les importa lo que suceda tras su precario y transitorio fulgor, como consecuencia del caos y el desorden que dejaran en herencia a sus sucesores.

Lo ocurrido desde las primeras horas del 3 de enero en la Venezuela Bolivariana cambia radicalmente el escenario internacional y genera una crisis sin precedentes en América.

Este conflicto es en buena medida obra personal de Donald Trump y constituye un ataque a América entera. Y es que no sólo Venezuela se encuentra en la mira de la Casa Blanca. También están México, Colombia, Cuba, Nicaragua y Brasil. Y estaría cualquier país que asumiera, aunque fuese una tibia defensa de su Independencia y Soberanía.

Contra Caracas ha ocurrido ya lo que realmente no se esperaba: una incursión militar en territorio venezolano y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, y su esposa.

El hecho estuvo antecedido por actos de piratería y filibusterismo desembozado, que derivaron en la muerte de más de un centenar de personas directamente afectadas por las poderosas naves del Imperio, sin que Washington haya aportado pruebas de tratarse de narcotraficantes.

Cabe indicar, sin embargo, que estas acciones de guerra, que en cualquier circunstancia serían consideradas como tales por los organismos internacionales, no solamente no han sido condenadas, sino más bien respaldadas por diversos gobiernos de la región.

Recientemente, en efecto, y por iniciativa de la Cancillería peruana, seis países de América Latina formularon -primero- un llamamiento a Venezuela “exigiéndole” el “retorno a la vida democrática”; y luego otro, respaldando “cualquier acción destinada a restaurar la democracia en Venezuela”.

A pocas horas de ocurridos los dramáticos episodios caraqueños, la Cancillería peruana se regocijó por el crimen consumado contra la Soberanía y la Independencia de la Patria de Bolívar.

Sin cortapisas, entonces, Argentina, Ecuador, Paraguay, Panamá, Costa Rica y Perú se sumaron a las acciones militares de los Estados Unidos contra el pueblo de Venezuela y otros de la región latinoamericana, y las aplauden con fervorosa adhesión.

¿Qué ocurrirá en el marco de estos conflictos en el 2026? ¿En qué quedará el “legado” de Trump? Aún nadie lo sabe. Pero seguro es que el desenlace podría poner en riesgo a todos los países.

Si Estados Unidos se confirma como el “amo de América” la lucha contra su hegemonía será dura, pero inevitable. Como inevitable será también la victoria del pueblo de Venezuela, que recibirá la solidaridad moral y material de todos los pueblos del mundo.

Y esto se convertirá en acciones en todos los confines del planeta, porque la Caja de Pandora que ha abierto Washington, es hoy lo más parecido a la caldera del diablo. Para enfrentarla, cualquier acción se justifica.

Aunque Donald Trump, como Luis XV, pueda pensar que no importa el diluvio que se genere al fin de su mandato, en el caso también está en juego su propio pellejo.

arb/gem

*Periodista y profesor peruano. Presidente de la Asociación de Amigos de Mariátegui y director colegiado de Nuestra Bandera. Excongresista y exsecretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú.

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