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sábado 25 de mayo de 2024
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ESCÁNER: Brasil rumbo a la transición energética (+Fotos +Info +Video)

Brasilia (Prensa Latina).- Sol, agua y viento. Brasil lo tiene todo. Su matriz energética es una de las más renovables del mundo, lo cual supone una gran preeminencia si tenemos en cuenta que la del resto resulta dependiente de combustibles fósiles.

No obstante, el país aún necesita de los depósitos geológicos de materiales orgánicos carburantes para producir energía, lo que sería la mayor desventaja.

Actualmente, Brasil ocupa la séptima posición en el planeta en producción y exportación de petróleo. Sus autoridades pretenden alcanzar la cuarta y quinta en 2030.

El secretario de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles del Ministerio de Minas y Energía, José Mauro Coelho, comunicó que la capa presal es responsable del 73 por ciento de la producción nacional de carburante.

Como parte del contexto de exploración de hidrocarburos, crecieron significativamente las reservas con la prospección en aguas profundas y ultraprofundas.

Descuella la nueva frontera: el presal, que se define como zona de reservas de petróleo ubicada debajo de un estrato profundo de sal, formando una de las varias capas rocosas del subsuelo marino.

Se le llama así por la escala de tiempo geológico, es decir, el lapso de formación del petróleo.

Este manto comprende una banda que se extiende a lo largo de 800 kilómetros en el enorme país.

Abarca los territorios de Espíritu Santo, Santa Catarina, por debajo del lecho marino, además de las cuencas sedimentarias de ese primer estado, Campos y Santos.

En noviembre de 2010, se informó que habría en Tupi, en el litoral del estado de Río de Janeiro, gigantescas reservas de este combustible, una estimación de entre cinco mil y ocho mil millones de barriles.

La profundidad a la que se halla resulta superior a los siete mil metros. Este petróleo se encuentra bajo dos kilómetros de agua, otros dos de roca y, finalmente, otros dos de corteza de sal. Todo un reto tecnológico llegar hasta él.

POTENCIAL DE FUENTES RENOVABLES

“Pese a investigaciones y diversos estudios, que colocan a Brasil en el grupo de países con buen aprovechamiento de la energía renovable, todavía no tenemos la expansión deseada”, reconoció a la sección Escáner de Prensa Latina la ingeniera ambiental Luciana Gonçalves Leite.

Casi la mitad de la energía derivada procede de fuentes renovables, según el Ministerio de Minas y Energía.

La mayor parte se produce en centrales hidroeléctricas, pero en años recientes prosperaron la energía eólica, emanada del viento, y la solar.

Gonçalves Leite aseguró que a “la energía renovable le corresponde aproximadamente el 45 por ciento y la principal es la hidroeléctrica, que lidera en la contribución a la matriz energética nacional”.

Otro pequeño porcentaje, detalló, “son principalmente el gas natural, la energía eólica y fotovoltaica, que van ganando un espacio interesante, principalmente en el noreste”.

Datos del Balance Energético Nacional Interactivo del 2019 revelan que el 64,9 por ciento de la energía consumida en Brasil es de origen hidráulico.

El país utiliza el 83 por ciento de fuentes renovables para la producción de energía, mientras que la media mundial es del 25.

Tal potencial se debe a su clima, agricultura y a la distribución del agua.

Junto con una mayor sostenibilidad, esto genera asimismo menos costos de funcionamiento para las plantas que optan por las energías renovables.

Además de la hidroeléctrica, la matriz energética en el gigante suramericano se divide en gas natural (9,3 por ciento), eólica (8,6), biomasa (8,4), carbón y derivados (3,3), nuclear (2,5), derivados del petróleo (dos) y solar (uno).

Teniendo en cuenta desarrollo y comportamiento, el Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) espera que la eólica alcance el 13,6 por ciento a finales de 2025.

Los parques más grandes están en el noreste. En julio, hubo cuatro registros de generación eólica media y cuatro de instantánea (pico).

El ministerio reveló que en una sola jornada la media sin precedentes alcanzó los 11 mil 399 megawatts, suficientes para abastecer al 102 por ciento de la Región del Nordeste durante 24 horas (un área equivalente a la de Mongolia con población similar a Italia).

La energía de biomasa es la que se obtiene de la combustión de materiales orgánicos. Entre sus fuentes aparecen el bagazo de caña de azúcar (que representa el 78 por ciento), la cáscara de arroz, las astillas de madera y la llamada hierba de elefante, por ejemplo.

Por su parte, el ONS estima que en el caso de la solar el país puede llegar al 2,9 por ciento a finales de 2021.

En los últimos tres años, el crecimiento de esa energía centralizada (concebida por grandes plantas) fue del 200 por ciento, mientras que la distribuida (pequeños equipos de generación) creció un dos mil por ciento.

De acuerdo con la cartera, solo en 2020, la capacidad instalada en la solar fotovoltaica creció el 66 por ciento.

OBSTÁCULOS

Pese a esta realidad y evidentes progresos, estudiosos afirman que existen algunos inconvenientes que empantanan el desarrollo de este tipo de generación mediante recursos supletorios.

Mencionan el lugar especial, con fuertes vientos, que se debe explorar para colocar el costoso equipamiento para la energía eólica, así como en la fotovoltaica, que únicamente se almacena durante el día y en lugares con alta incidencia luminosa.

Algo parecido ocurre con la hidráulica, que necesita de la fuerza del agua. Se suma a lo anterior que el uso de esta fuente provoca grandes impactos sociales y medioambientales, como en la biodiversidad de los ríos utilizados.

ENERGIA LIMPIA

Para Gonçalves Leite, el cuidado medioambiental es máxima prioridad en cualquier proyecto y “tenemos en operación aproximadamente 740 centrales hidroeléctricas de gran generación de energía y unas 750 con menor, pero todas contribuyen al equilibrio de la matriz”.

Insistió en que el país “tiene una malla hídrica que propicia la instalación de estas plantas y en los embalses artificiales se implantan células fotovoltaicas para el aprovechamiento de ese espejo de agua para la instalación de los paneles”.

Lo ideal, detalló la ingeniera, “es que poco a poco las energías no renovables y más contaminantes sean sustituidas por las renovables, con la intención de mantener una generación de energía limpia, ambientalmente viable y sostenible”.

Brasil está inmerso en la concesión de licencias de parques eólicos marinos, que se instalan aprovechando la velocidad del viento, lo cual reduce los impactos en tierra.

También estamos esperando la licencia de una central termoeléctrica de gas natural en el estado de Maranhão (noreste), reveló a Escáner.

La también consultora de la empresa Log Florestal argumentó que el país se dedica a la generación de energía renovable “centrándose siempre en la sostenibilidad y la responsabilidad social”.

Cuando se diseñan todos estos proyectos, se realizan estudios para evaluar la situación general del lugar y, de haber afectaciones medioambientales, se adoptan medidas por parte del responsable de la obra, que puede ser el Gobierno o los inversionistas, refirió.

Estas acciones, agregó, van desde la recuperación del medio ambiente hasta proyectos sociales de ayuda a la población en diversos contornos.

“Las inversiones en este ámbito de las energías renovables son importantes para el desarrollo del país y del pueblo brasileño”, subrayó.

rmh/acl/ocs

*Este trabajo contó con la colaboración de PLTV, el departamento de Fotografía, el editor Roberto Molina, Alberto Corona, jefe de Redacción de Economía, y la webmaster Wendy Ugarte.

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