miércoles 15 de abril de 2026

Colonia Dignidad: la memoria en pausa

Santiago de Chile (Prensa Latina) La decisión del nuevo gobierno de Chile de frenar la creación de un Sitio de Memoria en la otrora Colonia Dignidad representa un retroceso, pero no detiene la voluntad de las agrupaciones humanitarias por encontrar verdad y justicia.

Por Carmen Esquivel

Corresponsal jefa en Chile

El enclave alemán, que abarcaba 16 mil hectáreas en la sureña región del Maule, fue creado en 1961 por el exmilitar nazi Paul Schäfer, un pederasta y predicador luterano que huyó de la entonces República Federal Alemana tras varias denuncias y se instaló allí con unos 300 seguidores.

Bajo una fachada de sociedad benefactora, la colonia funcionó en realidad como una secta, sin ningún vínculo con el exterior, donde los padres fueron separados de sus hijos y sometidos a trabajos forzados y los menores abusados sexualmente.

Durante el régimen de Augusto Pinochet (1973-1990), la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), policía secreta de la dictadura, usó el asentamiento como centro de secuestro, tortura, exterminio y desaparición de opositores políticos.

El pasado año, el gobierno encabezado entonces por el presidente Gabriel Boric presentó un plan para expropiar 117 hectáreas en la exColonia Dignidad (hoy llamada Villa Baviera) y construir allí un Sitio de Memoria en homenaje a las víctimas.

“Expropiaremos Colonia Dignidad. Uno de los lugares más oscuros en nuestra patria pasará a ser Sitio de Memoria y reflexión”, dijo el mandatario en aquella ocasión.

Sin embargo, Iván Poduje, ministro de Vivienda del recién instalado gobierno de José Antonio Kast, anunció la decisión de revertir el proceso bajo el pretexto de motivos presupuestarios.

Para Lelia Pérez Valdés, integrante de la Asociación por la memoria y los Derechos Humanos Colonia Dignidad, la tasación que menciona el gobierno de 47 mil millones de pesos (52,2 millones de dólares) por 60 hectáreas es una brutalidad, eso le da un valor de casi 800 millones de pesos por hectárea (889 mil dólares).

En una entrevista concedida a Prensa Latina, recordó que en 2018 se hizo una evaluación encargada por Alemania a una empresa y daba un precio por hectárea de tres millones (tres mil 300 dólares).

Entonces hoy día el ministro Poduje dice que no se puede expropiar porque es muy cara, es decir, se crea un problema dentro de la burocracia. Yo creo que de todas maneras hubieran encontrado cualquier razón, cualquier cosa para no expropiar, dijo.

En opinión de nuestra entrevistada, en realidad lo que hay es una traición al deber del Estado en el cuidado de la memoria y a sus obligaciones con la verdad, la justicia, la reparación y, sobre todo, con las garantías de no repetición.

Aquí lo que se está haciendo es colocar en el manto del olvido un lugar donde casi no falta ningún crimen en contra de la humanidad que no se haya cometido, denunció.

LA COLONIA

Paul Schäfer era un alemán casi analfabeto que participó como camillero en la II Guerra Mundial en el frente germano-francés.

Tras la derrota de Alemania formó una congregación religiosa, pero en 1960 tuvo que huir de la República Federal Alemana por existir una orden de arresto en su contra por abusos sexuales a menores.

En 1961 la secta, llamada “Sociedad Benefactora y Educacional ‘Dignidad’”, fundó un asentamiento en el fundo “El Lavadero” en la precordillera chilena, a 40 kilómetros al este de la pequeña ciudad de Parral y a 400 al sur de Santiago, la capital.

Según datos conocidos aquí se presume que unas 500 personas en el enclave fueron víctimas de delitos sexuales, sobre todo niños; 300 colonos alemanes resultaron esclavizados y 120 inquilinos sufrieron el desplazamiento forzoso.

Colonia Dignidad, en concomitancia con los militares, policías y autoridades de la zona, se convirtió en un lugar de terror para las propias personas de la región, señaló nuestra entrevistada, y recordó que muchos campesinos fueron desplazados, e incluso, sacaron de allí a un grupo de religiosas.

Posteriormente, los jerarcas de la colonia se vincularon con la policía secreta de Pinochet. No tenemos una cifra exacta, señaló, pero consideramos que allí podrían haber sido torturados, ejecutados y hechos desaparecer entre 80 y 100 opositores políticos a la dictadura.

SITIO DE MEMORIA

El plan presentado por el gobierno anterior para la creación del espacio de Memoria contemplaba la expropiación de instalaciones específicas como la Casa de Paul Schäfer, donde se cometieron abusos sistemáticos contra niños alemanes y chilenos.

También estaba la bodega de papas, utilizada como centro de tortura y detención de opositores; el hospital, donde drogaban, sometían a electroshock y retenían a colonos rebeldes, y el salón de predicación, espacio donde el jerarca impartía castigos brutales.

Además, hay fosas donde se presume enterraron y luego exhumaron a detenidos desaparecidos.

Para nuestra asociación también es fundamental un lugar llamado Hildegard Halle, una construcción de tablas bastante primaria donde estuvo la DINA, dijo Lelia Pérez Valdés.

Ese era el cuartel de la DINA dentro de la Colonia Dignidad, muchos compañeros pasaron por allí, incluso tres fueron parte de nuestra asociación, aunque lamentablemente dos fallecieron, dijo.

Tuvimos compañeros prisioneros políticos en la bodega de papas y mujeres que fueron martirizadas, torturadas y drogadas en el hospital.

ESTAMOS EN UNA DESPROTECCIÓN TREMENDA

Lelia Pérez Valdés fue detenida el 12 de septiembre de 1973, al día siguiente del golpe de Estado contra el gobierno de la Unidad Popular del presidente Salvador Allende. Tenía apenas 16 años.

Primero estuvo tres semanas en el Estadio Chile (hoy Víctor Jara); luego pasó dos meses en Villa Grimaldi y un año en Tres Álamos, en la zona de barracas. Sufrió violación y torturas, y producto de los golpes perdió un embarazo de tres meses.

En su conversación con Prensa Latina lamentó que ningún gobierno *post* dictadura haya tenido la voluntad política de crear una Ley de Sitios de Memoria que garantice partidas económicas para su subsistencia.

De más de 40 espacios de este tipo en Chile, son muy pocos los que reciben subvención estatal, alertó.

Además, dijo, el nuevo gobierno de José Antonio Kast está aplicando medidas regresivas que nos ponen en una posición de resistencia.

La defensora de los derechos humanos consideró lamentable la desvinculación de abogados del Plan Nacional de Búsqueda de Detenidos Desaparecidos o el pretexto de “un problema técnico” para no expropiar la exColonia Dignidad.

“Estamos en una situación de desprotección legal tremenda”, dijo, y añadió que “aunque el camino se vea empinado y humillante, nuestro objetivo es encontrar la verdad sobre nuestros compañeros desaparecidos, esclarecer los crímenes y dejar a un Chile mejor”.

arb/car

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