Por Frank González
Periodista de Prensa Latina
A la erradicación de la pobreza está dedicado el primero de los 17 objetivos y 169 metas económicas, sociales y medio-ambientales, aprobados en 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas como parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluyen también aspectos como: Hambre cero, Salud y bienestar, Educación de calidad, Igualdad de género, Agua limpia y saneamiento, Energía asequible y no contaminante, y Trabajo decente y crecimiento económico, entre otros. De acuerdo con la más reciente evaluación de 139 metas contenidas en esos objetivos, sólo el 15 por ciento avanza y el 21 por ciento muestra un progreso moderado.
Asimismo, el 32 por ciento registra una mejoría marginal, el 17 por ciento no exhibe adelantos y el 15 por ciento experimenta retrocesos respecto a los niveles de 2015.
De mantenerse la tendencia actual, alrededor del 9,0 por ciento de la población mundial seguirá viviendo en pobreza extrema en 2030, al margen de las consecuencias de la actual crisis en Oriente Medio, subraya el “Informe sobre las metas de desarrollo sostenible 2026”.
La misma fuente advierte que aunque la mayoría de las regiones se aproximarán a la eliminación de la pobreza extrema en 2030, África Subsahariana, donde se concentra el 71 por ciento de la población mundial que vive en esa condición, Oriente Medio y Norte de África, y Oceanía son “excepciones críticas”.
Desde el punto de vista de los ingresos, la pobreza extrema se refiere a la carencia de recursos para cubrir las necesidades básicas de subsistencia, situación de la cual se derivan barreras de acceso a derechos humanos políticos, económicos y sociales.
Entre sus causas sobresalen la desigualdad, el desempleo, la marginalidad social, la falta de acceso a servicios de salud y educación, los efectos del cambio climático, la violencia y conflictos armados.
En el plano externo, favorecen el aumento de la pobreza el orden económico internacional injusto en el cual llevan la peor parte las naciones del Sur Global, junto a tensiones geopolíticas y comerciales, la aplicación de medidas coercitivas unilaterales y las guerras de conquista, factores presentes en el actual panorama internacional.
CRECE EL GASTO MILITAR
En ese contexto marcado por la incertidumbre y el impacto de la crisis generada por la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero último, el gasto militar global creció en 2025 por onceno año consecutivo hasta alcanzar los 2,88 billones de dólares.
Según estimados del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri por sus siglas en inglés), esa cifra es 2,9 por ciento superior a la registrada el año precedente y equivalente al 2,5 por ciento del Producto Interno Bruto mundial.
Aunque Europa encabezó la tendencia alcista en 2025 con un incremento de 14 por ciento y un monto total de 864 mil millones de dólares, Estados Unidos se reafirmó en el liderazgo global del gasto militar con 954 mil millones, seguido por China, 336 mil y Rusia, 190 mil.
Alemania, con 114 mil millones de dólares, India (92,1), Reino Unido (89,0), Ucrania (84,1), Arabia Saudita (83,1), Francia (68,0) y Japón (62,2) completan la relación de los 10 primeros gastadores en 2025.
Las mayores beneficiarias de la espiral armamentista actual son las 100 principales compañías fabricantes de armas cuyos ingresos conjuntos en 2024 superaron en 5,9 por ciento los del año anterior, de acuerdo con datos del Sipri.
Las estadounidenses Lockheed Martin, RTX y Northrop Grumman encabezan la lista en la cual aparecen a continuación BAE Systems, de Reino Unido, General Dynamics y Boeing, también de Estados Unidos, Rostec, de Rusia y las chinas AVIC y CETC.
Al mismo tiempo, según la misma fuente, aumentó 9,2 por ciento la transferencia de armas entre Estados en el período 2021-2025, en el cual Europa triplicó sus importaciones y Estados Unidos registró un crecimiento de 27 por ciento de sus exportaciones.
Para Xiao Liang, investigador del Programa de Gasto Militar y Producción de Armas del Sipri, el aumento en 2025 respondió “a un nuevo año de guerras, incertidumbre y convulsiones geopolíticas con campañas de rearme a gran escala”.
En opinión del experto, dada la variedad de crisis actuales, así como los objetivos de gasto militar a largo plazo de muchos Estados, es probable que este crecimiento continúe durante 2026 y más allá.
arb/fgg
Tomado del periódico Negocios en Cuba





