jueves 21 de mayo de 2026

Asociación Celac-UA, alianza de posibilidades infinitas (+Fotos +Video)

Bogotá, (Prensa Latina) Pese a tener historias y ambiciones en común, las relaciones comerciales, culturales y políticas entre África y América Latina y el Caribe distan mucho de ser todo lo fuertes que deberían, a juicio de la vicepresidenta colombiana, Francia Márquez.
Por:
Ivette Fernández Sosa
Corresponsal en Colombia

Justamente para acortar esas injustificadas distancias, y aprovechando la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que ostentó entre 2025 y 2026 la nación sudamericana, promovió la vicemandataria un encuentro para estudiar todas las potencialidades aun insuficientemente explotadas.

El Foro de Alto Nivel entre el bloque regional y África fue realizado del 18 al 21 de marzo en el Centro de Convenciones Ágora, de Bogotá, y marcó un punto de inflexión en los nexos entre ambas regiones.

El evento contó con la participación del presidente neogranadino Gustavo Petro, y los presidentes de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva; Uruguay, Yamandú Orsi; Burundi, Évariste Ndayishimiye y Guyana, Mark Phillips, además del primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Godwin Friday, así como embajadores, cancilleres y funcionarios de los 33 países miembros de la Celac y de 15 Estados de África.

Según expuso Márquez, gestora personal de la cita, el objetivo perseguía fundar una nueva era de construcción de agendas comunes frente a los grandes desafíos globales.

“Una nueva era en la que nuestras regiones puedan coordinar posiciones y fortalecer su voz en los espacios multilaterales”, sentenció.

Pidió a las delegaciones asistentes aprovechar el encuentro para fortalecer los vínculos comerciales y de inversión, con la inclusión de sectores de financiamiento público y privado; establecer una mejor coordinación institucional que facilite y estimule el intercambio birregional; y a conectar las regiones a través de adecuación logística, con la generación de rutas que permitan la movilidad del comercio.

“Esta apuesta de política exterior es nuestro legado para el fortalecimiento de la memoria, la justicia y las reparaciones históricas. Con esta estrategia buscamos que una relación, que durante décadas ha sido dispersa e intermitente, se transforme en una relación estructurada que podamos sostener en el largo plazo”, agregó.

POSIBILIDADES INFINITAS

La Unión Africana está integrada por 55 Estados que en conjunto superan los mil 400 millones de personas.

Se trata de un mercado grande con proyecciones que indican una expansión económica sostenida, pese a los grandes desafíos políticos y sociales del continente, y cuyo Producto Interno Bruto (PIB) representaría un monto que supera los 3,4 billones de dólares.

De acuerdo con cifras del Banco Africano de Desarrollo, el crecimiento del bloque rozaría o superaría los cuatro puntos porcentuales a partir de 2025 con estimaciones halagüeñas para una decena de países tales como Níger, Senegal, Libia, Ruanda, Costa de Marfil, Etiopía, Benín, Yibuti, Tanzania, y Uganda.

El crecimiento estaría dado por el aumento del consumo privado y las inversiones, fundamentalmente, de acuerdo con cálculos del Banco Mundial.

Por su parte, con un mercado de 671 millones de personas, la Celac representa un PIB nominal conjunto superior a los seis billones de dólares impulsado principalmente por Brasil y México, según el Fondo Monetario Internacional.

El aumento de la economía para 2026 se estima ligeramente por encima del dos por ciento, acorde con los pronósticos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Sin embargo, las exportaciones desde Latinoamérica hacia África representan apenas el 0,3 por ciento del comercio mundial y son casi inexistentes las ventas desde el territorio africano hacia los integrantes de la Celac, según datos de la Organización Mundial del Comercio

Analistas opinan que el fortalecimiento de las relaciones mercantiles entre ambos bloques ofrecería la posibilidad de reducir la dependencia de socios tradicionales y diversificar el comercio en tiempos de alta volatilidad.

Asimismo, hay vastos espacios para la complementariedad en ámbitos como la agricultura, la minería, el turismo, el intercambio académico, la construcción, la salud, y el sector manufacturero.

Más allá de las potencialidades económicas, no puede desdeñarse el peso que una alianza de 87 países ganaría en los espacios de concertación multilateral en defensa de las prioridades del Sur Global, y la fuerza que conseguiría la exigencia de compensaciones tras siglos de atraso provocados por las huellas del colonialismo y la esclavitud.

PUNTO DE PARTIDA

No es preciso ser un catedrático para comprender que el fortalecimiento de los nexos podría resultar muy beneficioso para ambos bloques y el encuentro celebrado en Bogotá devino en una suerte de línea de salida para explorar más a fondo esas posibilidades.

A juicio del viceministro de Asuntos Multilaterales de la Cancillería de Colombia, Mauricio Jaramillo, la cita cumplió con el propósito de dejar definido un punto de partida.

“El Foro de Alto Nivel entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y algunos estados de África logró sus objetivos a cabalidad. En primer lugar, fue la primera vez desde que existe la Celac que se pudo hacer un encuentro de este nivel entre algunos jefes de Estado y cancilleres de América Latina y del Caribe con algunos de los dirigentes más representativos del continente africano”, declaró a Prensa Latina.

En segundo lugar, ahondo el diplomático, se habló de una hoja de ruta para que en el mediano plazo se lleve a cabo la primera cumbre entre la Celac y la Unión Africana, una estrategia que plantea un acercamiento inédito entre dos bloques del sur global, de los cuales se espera mucho, habida cuenta de la tensa coyuntura internacional.

Destacó además la discusión en torno a la cooperación y de un tema que es clave para ambas regiones, que son las reparaciones, y de la forma en que algunos estados de América Latina, entre ellos Colombia, apoyaron y copatrocinaron la resolución inspirada por Ghana para condenar la trata de esclavos africanos como el peor crimen de la humanidad.

Jaramillo remarcó que se platicó igualmente sobre la importancia de las rutas para el comercio, de una autopista para la movilidad académica, de facilitar las conexiones para lograr mayores niveles de inversión y de comercio.

Se debatió en torno a un nuevo concepto de cooperación Sur-Sur en el cual se priorice una colaboración basada en el diálogo, de intercambio de experiencias, saberes, lecciones, según expresó el funcionario.

“Este primer foro de alto nivel es sin duda no el punto de llegada, sino el punto de salida de una relación de largo aliento entre América Latina y el Caribe y África, y muy seguramente de dos bloques del sur global que nunca debieron estar aislados”, afirmó.

EL CAMINO POR VENIR

Durante su discurso de aceptación de la presidencia pro tempore de la Celac, ceremonia que coincidió con la jornada de clausura del foro, el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, afirmó que el fortalecimiento de las relaciones con África será una prioridad durante el liderazgo que ejercerá su país.

Insistió que durante su administración se realizará el máximo esfuerzo para una agenda sólida y para la concreción de la primera cumbre entre ambos bloques a la mayor brevedad, lo cual calificó como la resignificación de un reencuentro histórico en beneficio de ambos pueblos, tras una reunión con el presidente de la Unión Africana, Evaristo Ndayashimiye.

Ese deseo quedó patentado en la Declaración emitida tras la conclusión del evento celebrado en Bogotá.

“Los copresidentes coinciden en que el Foro aporta insumos importantes para el fortalecimiento de la Primera Cumbre Celac–Unión Africana, como un paso orientado a fortalecer el diálogo birregional y promover iniciativas de cooperación de interés mutuo entre ambas regiones”, reza el documento emitido.

Asimismo, reiteraron su convicción de que el fortalecimiento del diálogo contribuirá a ampliar los espacios de concertación política, promover iniciativas de cooperación birregional y generar oportunidades para el desarrollo sostenible y el bienestar de los pueblos de ambas regiones.

Al cierre de la cita de Bogotá una certeza quedó patente y fue el hecho de que las potencialidades de colaboración existen y que una mejor articulación entre ambas regiones resultaría de provecho.

Colombia despejó un camino que, de no abandonarse, promete generar jugosos frutos.

arb/ifs

Colaboraron en este trabajo:
Oscar Bravo
Jefe de la Redacción África y Medio Oriente
Amelia Roque
Editora Especiales Prensa Latina
Laura Esquivel
Editora Web Prensa Latina
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